Quince cuentos para leer de a uno, como quien sube a un tren que cruza la noche del altiplano: el azar disfrazado de destino, el infinito, Buenos Aires y la serpiente que se muerde la cola.

Ilustración de portada · Belen Anahi Palacios
Pasé tres años con este libro sin intentar publicarlo. Lo leyeron personas de mi confianza y lo corregí de forma obsesiva. Después de años de terapia me animé a enviarlo por primera vez a una editorial, Fiesta, una editorial muy linda, y con toda amabilidad me lo rechazaron.
Ahí entendí que lo que quería no era que me publicaran: era dejar que el libro existiera. Decir que un libro existe solo porque lo publica una editorial me parece, ahora, un poco tonto. Sentí que ya asomaba una excusa nueva y, antes de que terminara de formarse, armé esta página para ganarle de mano. La hice para que puedas leer mi libro. No busco ser un autor reconocido, no busco vivir de la literatura.
«No creo en aquel poeta que no viva su vida poéticamente.»
Declaración de principiosCada vagón es un cuento. Tocá uno para ver de qué trata y cuánto dura el viaje. Arrastrá para recorrer el tren y mirá cómo el paisaje se va quedando atrás →